Ministro Romero revela que al menos un 25% de coca se desvía al narcotráfico

El ministro de Gobierno, Carlos Romero, en una entrevista con ANF reveló que al menos un 25% de la producción de coca en Bolivia se desvía para la actividad ilícita del narcotráfico y una “cifra negra” se exporta de manera ilegal a la Argentina.

La autoridad hizo un espacio en su cargada agenda para recibir a este medio de comunicación, una vez que llegamos a su despacho se tomó el suficiente tiempo para responder a cada una de las consultas en materia de narcotráfico.

Asegura que como nunca y con esfuerzo propio el Gobierno está luchando contra el narcotráfico, y que temas aislados repercuten porque existe relación con familiares vinculados con algunos miembros del MAS.

Niega que existan “cárteles” en Bolivia o que el Gobierno tenga vínculos con el narcotráfico. Ratifica que el país no es productor de cocaína sino se mantiene como un territorio de “tránsito” para el tráfico de drogas, además de otras actividades ilícitas como el tráfico de personas, de armas o el contrabando.

 Agencia Noticias Fides (ANF): Ministro ¿por qué los casos como los de Romer Gutiérrez o Adhemar Andrade Lima Lobo son conocidos y detenidos en Brasil. Bolivia no sabía de sus actividades?

Carlos Romero: Hay que destacar que en materia de lucha contra el narcotráfico la cantidad de detenidos en Bolivia está en el orden de 4.000 personas por año, de las cuales una buena parte son extranjeros. Así como hay bolivianos que son sorprendidos trasladando droga, hay extranjeros sorprendidos por la Policía trasladando droga, los casos son innumerables.

Un caso de cisterna que pasó los controles de Dirandro (Dirección Antidrogas de Perú) fue detenido con gran cantidad de marihuana había ingresado por desaguadero, eso fue a raíz que Dirandro advirtió a la Fuerza Especial de Lucha contra el Narcotráfico, si bien pasaron controles técnicos información de inteligencia que esa empresa estaba traficando droga, se procedió a hacer una revisión minuciosa de orden manual y se confirmó que la droga fue forrada por nueve capas materiales especiales y neutralizaba los detectores técnicos.

O el caso de bolivianos que fueron sorprendidos metiendo droga a Madrid en un vuelo comercial de Bolivia, la revisión se la hizo a raíz de una solicitud de la Policía del país. Si bien en los controles no se encontró nada en ese vuelo internacional se advirtió que en la plataforma se hizo un extraño movimiento de un paquete que fue introducido después que se habían cerrado los controles de equipaje.

Es decir, lo que quiero significar que estos casos (Gutiérrez y Lima Lobo) se los mediatiza con una dimensión significativa, porque tienen vínculos familiares con una excandidata del MAS o porque es una persona que trabajó con una concejala del MAS en Santa Cruz, si no hubiera sido eso no le hubieran dado ninguna importancia.

Casos más grandes son relativizados en el enfoque mediático, porque el trabajo de muchos medios es interesado, ante la incapacidad de la oposición política de hacer oposición real al Gobierno, algunos medios acuden en su auxilio  y tratan de denostar la labor del Gobierno aún a costa de dañar la imagen del país.

Muchos casos relevantes no tienen la misma preocupación como estos. En el caso Lima Lobo, hemos dicho que la policía viene trabajando hace tiempo, que no hubiera habido acción policial, operativos o apertura de causa ante la justicia (eso) llamaría la atención, pero fue detenido y liberado tres veces por los jueces. Estamos hablando de un caso que no se puede acusar de inacción al dispositivo policial.

ANF: ¿Usted cree que la dimensión del narcotráfico no es tal sino es solo mediático?

Carlos Romero: No he dicho eso. Sino que tenemos 165% de operativos en promedio mayores que cuando estaba la DEA, claro, cuando se trata de alguien que tiene de algún nexo con el MAS eso si es motivo de revuelo, pero los otros casos no, no merecen más que una pequeña cobertura. No he dicho que el tema de la droga es un tema mediático. Pero algunos medios de comunicación usan el tema políticamente. Cuando expongo los nexos familiares de los dos jóvenes detenidos en Brasil, algunos medios como Página Siete en primera plana pone: ‘el Ministro de Gobierno admite que su madre fue candidata del MAS’, entonces, es un enfoque sesgado, parcializado, eso quiero significar.

ANF: ¿Preocupa estos nexos familiares que incluso indirectamente vinculan al MAS? ¿Cuál es el mensaje político?

Carlos Romero: Preocupa también los nexos con Unidad Demócrata y el MNR. Entonces no es un problema del MAS, el problema es que haya gente vinculada al narcotráfico. No estamos en un país donde los cárteles controlan a los políticos como sucedió en el gobierno de Víctor Paz Estensoro, Hugo Banzer Suárez y Jaime Paz Zamora con la complicidad y protección de Estados Unidos, porque les quitaron las visas y se las restituyeron después, porque era mejor ser narcotraficante con presencia política en el ámbito nacional que ser dirigente sindical que denunciaba el neoliberalismo. En esa valoración política EEUU claramente toma una posición. No estamos en esa época.

En Bolivia no existen cárteles, aquí en Bolivia el Gobierno no tiene vínculos con el narcotráfico, pese a la campaña perversa que hizo EEUU en los últimos 12 años a través de medios como Veja o TNT y dándole cobertura a un asesino y narcotraficante como (Carlos) Sánchez Berzaín que se convierte en un portavoz acusador. Es un Gobierno que encaró la lucha contra el narcotráfico como ningún otro, destinando recursos, tecnificando las acciones, multiplicando operativos, generando mecanismos de control, rompiendo con sindicatos que pretenden imponer cultivos ilegal de coca cuando haya que hacerlo.

La lucha contra el narcotráfico ha adquirido connotación de política de Estado lo hacemos con esfuerzo propio y tenemos reconocimiento de la comunidad  internacional. De lo contrario ¿cómo la Unión Europea aprobaría un programa quinquenal de 60 millones de euros, si no estaría de acuerdo con las acciones del Gobierno? o ¿cómo la UNODC certificaría que Bolivia es el país que más esfuerzos ha hecho para la erradicación de coca? Lo que ha sucedido en Bolivia no tiene precedentes.

En Colombia los cultivos de coca se han multiplicado en 200%, en Perú en 60% en los últimos dos años, si esa fuera la línea de razonamiento, entonces, diríamos que Colombia y Perú son narco estados, diríamos que sus gobiernos son prisioneros de los narcotraficantes o que sus presidentes son operadores del narcotráfico, eso sería caer en una injusticia terrible.

En el caso de Bolivia a diferencia de lo que sucedía en los años 80 cuando la superficie superaba las 50.000 hectáreas o en los 90 cuando superaba las 45.000, ahora tenemos una superficie que supera las 20.000, pero existen esfuerzos reales de reducción y obviamente eso significa que hay un Estado que trabaja todos los días para enfrentar este delito transnacional (…) La Junta Internacional de Fiscalización y Estupefacientes (JIFE) ha destacado las acciones del Estado boliviano en materia de lucha contra las drogas.

No por dos casos donde haya este tipo de nexos familiares o con alguna persona del MAS vamos a tratar de estigmatizar al MAS, porque si sería así, diríamos que toda la familia de (la senadora) Jeanine Añez  o todo su partido político son narcotraficantes, porque su sobrino fue encontrado con droga en Brasil, pero no puedo caer en ese extremo y ser injusto.

ANF: ¿Usted sostiene que no hay cárteles en Bolivia, sigue manteniendo que solo hay emisarios?

Carlos Romero: Hay que revisar las investigaciones en materia de narcotráfico, de organizaciones criminales, en cuanto a experiencias en lucha contra las drogas y ahí se darán cuenta qué es un cártel. Un cártel es una estructura compleja, una organización criminal con capacidad militar, económica, logística, de construcción de tejido social y de dominio territorial, eso es lo fundamental. El cártel de Cali se llamaba así porque había logrado un control en el núcleo territorial de Cali, igual el cartel de Medellín, de Tijuana, de  Sinaloa y el PCC que se articula en torno a Rio de Janeiro o el Comando Vermelho.

Entonces en Bolivia no hay enclaves territoriales controlados por organizaciones criminales vinculados al narcotráfico, Bolivia es un territorio tránsito. Si Bolivia fuera un productor de cocaína como era en la década de los 80, porque en Colombia no había producción de cocaína y por eso teníamos fábricas de producción de cocaína y capos del narcotráfico como Roberto Suarez, Barbas Choca, Meco Domínguez y Oso Chavarría (…).

Pero en cuanto al control territorial y sometimiento de poblaciones locales y expulsión de la institucionalidad y normativa estatal, esa realidad no existe. Lo que existe es que usan Bolivia como tránsito y sus fronteras como posibilidad de instalación de laboratorios de cristalización.

Insisto con los datos del gobierno de EEUU, solamente el 1% que de cocaína que ingresa a EEUU proviene de Bolivia y el resto de Colombia y Perú.


ANF

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