Más de 60 muertos y 62 heridos en un incendio forestal en Portugal

Pedrógão Grande/Agencias

Pedrógão Grande es el infierno. Un lugar plagado, hasta el sábado, de bosques, de riachuelos y playas fluviales, con aldeas diseminadas entre desfiladeros y riscos donde el hombre a duras penas consigue cultivar algo, mucho menos llevar agua hasta aquí se ha convertido en el lugar de una de las peores tragedias de la historia reciente de Portugal. Más de 60 personas han muerto en el incendio forestal declarado este sábado en este término municipal del centro del país, donde viven 4.000 habitantes. El fuego, que todavía no se ha extinguido del todo y que ha afectado a más localidades, ha causado también 62 heridos, varios de ellos, de gravedad, según ha informado el presidente del país, Marcelo Rebelo de Sousa. El jefe de Policía Judicial ha asegurado que no hay una “mano criminal” detrás de los fuegos y que la causa más probable del incendio es un rayo que alcanzó un árbol en una zona especialmente yerma.

El pueblo de Pedrógão fue este domingo un lugar con demasiado silencio. El silencio de la desgracia, de la muerte que ha cruzado los montes como la rapidez del diablo. “Las llamas corrían como el diablo, más que nosotros”, describió el jefe de bomberos de Pedrógão, João Dias. Y así atrapó a los vecinos, a unos en la siesta, a otros huyendo de la casa en coche, a otros cuando volvían de la playa.

Al menos una treintena de las víctimas mortales perecieron carbonizados en sus coches, al no poder escapar de las llamas que les alcanzaron cuando transitaban por una carretera que une los municipios de Figueiró dos Vinhos y Castanheira de Pera, en el distrito de Leiria. Allí, “familias enteras” quedaron atrapadas por el avance de las llamas, según han apuntado las autoridades.

Las llamas se propagaron durante la tarde del sábado con una impresionante rapidez, según ha explicado el secretario de Estado de Administración Interna, João Gomes. Unos “vientos descontrolados” terminaron convirtiendo un fuego de bajas dimensiones en “un incendio imposible de controlar”. Los bomberos acudieron rápido, pero las llamas avanzaban aún a mayor velocidad. Los equipos que han conseguido acceder a la vía describen un “escenario horrible”, indicó Gomes, quien dijo además que entre los heridos hay cinco personas “en estado grave”: cuatro bomberos y un niño. En la zona se han desplegado equipos de psicólogos para atender a los supervivientes, que se encuentran “en estado de shock” y que en muchos casos han perdido a familiares en la tragedia.

El incendio, que tratan de controlar bomberos llegados de Setúbal, Coimbra y Lisboa, se mantiene activo en cuatro frentes y ha obligado a cortar varias carreteras de Pedrógão Grande, agregó el secretario de Estado. No lo están teniendo fácil: las temperaturas que se han registrando este domingo, en el que más de 1.000 efectivos siguen luchando contra varios focos, alcanzan los 35º. Junto a los equipos portugueses, dos aviones procedentes de España trabajan en las labores de extinción. Se espera que otros dos españoles, anfibios, lleguen también junto a otros tres aviones franceses. Además, la Unión Europea ha activado el mecanismo comunitario de protección civil para proporcionar ayuda a Portugal.

El Gobierno ha decretado en la zona el estado de contingencia, un nivel por encima del de alerta y por debajo del estado de calamidad. En esta situación, la población está obligada a obedecer todas las órdenes de los servicios de protección civil, incluida la guardia republicana y el ejército, y a incorporarse a las labores que se les pida.

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